La promesa más grande de la Biblia

— Por Adriana Figueroa

Dios de lo imposible, ¡te Adoramos! Eres invencible ¡Soberano! Tuya es toda la Gloria. Tuyo es todo el Honor.

«Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá» (Mateo 7, 7-8). Hoy solo resonaba esta promesa en mi cabeza y así, efectivamente, pedí la shekina de Dios y me la dio.

Dios está más cerca de lo que pensamos. Nunca está más lejos de una oración. Todo lo que requiere es el más mínimo esfuerzo y ser como niños.

El Mundo está lleno de la Gloria de Dios, únicamente hay que tener fe en riesgo y hallarla. Como decimos en Colombia, jala, que es estirar.

Dios nos habla mediante zarzas que arden y burros que relinchan; envía mensajes mediante tormentas y arcoíris y terremotos y sueños; susurra en un suave murmullo. Él habla en cosas ordinarias como cocinar y charlar, mediante cuentos, ir a la playa, pasear, mirar atardeceres, cantar en el coche, etc… El gran deseo de Dios es estar con sus hijos y bendecirnos. La promesa más grande de la Biblia (Palabra de Dios) no es yo te perdonaré, sino, Yo estaré contigo.

Antes de que Adán y Eva pecaran o necesitaran perdón, les fue prometida la presencia de Dios. Él andaba con ellos al aire del día.

La promesa vino a Enoc, que anduvo con Dios. Le fue hecha a Noé, Abraham y Sara, a Jacob, a José, a Moisés, a David, a Amós, a la virgen María, a San Pablo y a otros que serían demasiados para mencionar. Es la razón para ser valiente: ¡No tengas miedo…! Porque el SEÑOR tu Dios te acompañará donde quiera que vayas. Los mantuvo avanzando en la oscuridad: «Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado.»

Dios le dio a Israel el tabernáculo y el arca del pacto, y el maná, y el templo, y una columna de nube y otra de fuego, como muchas etiquetas adhesivas que decían: «No te olvides. Yo estoy contigo.» Ese es el secreto de recibir las cosas de nuestro ABBA PADRE.

¡GLORIA A DIOS POR SIEMPRE! ¡Y más que veremos! Bendito Dios.

¡Feliz verano con Dios! No olvidéis que Dios siempre está con nosotros. A la tierra vino como Emmanuel, ¡Dios con nosotros!

Amén.

Aleluya.

Gloria a Dios.