Eres hermosa a los ojos de Dios

TESTIMONIO #161

Testimonio Pentecostés 2023.

Me llamo Miren. Estoy casada con Ramón. Tenemos 6 hijos, 2 en el Cielo, y 6 nietos.

El Señor Jesús nos movió para acudir el 27 de mayo del 2023 a la fiesta de Pentecostés, que celebró la «Comunidad Somos hijos de Dios» junto con 600 hermanos más, aproximadamente.

Este año he podido hacer una novena al E.S., que me ha ayudado mucho a prepararme para esta gran efusión.

Tengo que reconocer que iba con expectación y mucha SED de Espíritu Santo, ese Espíritu que vive en mí, pero que yo tantas veces apago con mis pecados.

Pude entrar en la alabanza y escuchar los testimonios y las enseñanzas que se dieron.

Llegó el momento de ponerlo en práctica, de la presencia, del encuentro.

Al entrar Jesús en la Custodia, enseguida comencé a llorar, pero ¿por qué, si yo estaba bien, estaba contenta?

Y al entrar Él, me invadió la tristeza, la angustia…

Me puso una palabra en el corazón: «Tú quieres a todos y ¿por qué no te quieres tú?»

Empezó a latirme fuerte el corazón y tenía mucha necesidad de que oraran por mí. Era imposible que alguien viniera, no se podía acceder a mi asiento.

Entonces se me dijo: «Busca a Yolanda.»

Salí de mi sitio impulsada. Yo no quería, pero no podía permanecer allí. Enseguida encontré a Yolanda y la abracé pidiéndole que por favor rezara por mí. Temblaba y la taquicardia no paraba. Yolanda me dijo: «Ora en lenguas, tú hace tiempo que tienes el don de lenguas.»

Y comencé a cantar…

Perdí el conocimiento completamente y, cuando desperté, estaba en el suelo. Un sacerdote conocido, querido, amigo (padre José Enrique), rezaba por mí, haciéndome la señal de la Cruz y diciendo: «MIREN DEL ESPÍRITU SANTO, MIREN DEL ESPÍRITU SANTO… Más Amor…»

Yolanda me dio palabras de conocimiento, algunas como «eres hermosa a los ojos de Dios; se complace cuando le invocas».

Estaba en el Cielo. Sentí mucho amor, mucho amor. Había desaparecido la tristeza, la angustia, la taquicardia, y sigo teniendo un gran gozo en el alma, todo para Su Gloria.

También va revelándome poco a poco por qué no me quiero a mí, y dudo de su perdón y de su amor incondicional. Tengo mucho orgullo, entre otros pecados.

El final fue espectacular, con todos los niños Adorando y alabando. Allí puse a todos mis nietos, que no estaban físicamente, pero con la oración de los abuelos estuvieron y recibieron también el E.S.

Toda la Gloria sea para Ti, Señor, y para nuestra Madre María.

Miren del Espíritu Santo.